Hay muchos episodios y lugares a lo largo de la historia que no se sabe si ocurrieron de verdad o si son leyenda, comola Atlántida o El Dorado. Uno de estos sitios es la tumba del primer emperador de China. Se cree que Quin Shi Huang podría estar enterrado en una tumba debajo de la montaña Lishan, pero todavía no se ha demostrado nada.

La historia de China es una de las más antiguas del mundo. Muchas coas han ocurrido a lo largo de los miles de años en este país asiático. Pero la tumba del Primer Emperador es, todavía hoy, uno de los secretos mejores guardados de China. Muchos son los indicios que hacen pensar que esta tumba podría ser real, como los Guerreros de Xian, pero aún no se han comenzado las excavaciones por miedo a destruirlo.

Quin Shi Huang, un mandatario despiadado

La historia de China, como país unido, comienza con la dinastía Quin y Quin Shi Huang como protagonistas. Este hombre sería el responsable de los diferentes reinos que había en la zona. Al llegar al poder Quin Shi Huang decidió comenzar con una política para conseguir reforzar la unión del país. Para ello unificó la moneda, la escritura y la unidades de longitud, peso y capacidad, entre otras cosas. Se basó en la mano dura para conducir el país, política criticable pero muy eficiente. Llegó incluso a quemar libros contrarios a sus ideas y enterrar vivos a los letrados confucianos. También llevó a cabo obras monumentales, como el inicio de lo que hoy conocemos como la Gran Muralla China.

Siempre fue un hombre obsesionado por la vida eterna. De hecho, su muerte ocurrió mientras buscaba las islas de los inmortales donde, supuestamente, se encontraba el secreto de la inmortalidad. Li Si, su primer ministro, decidió no hacer pública la noticia por miedo a las consecuencias, y durante dos meses estuvo paseando el cadáver del emperador en su carruaje. Tras este tiempo, decidió anunciar la muerte y enterrarlo en la famosa tumba. Poco tiempo después de fallecer Quin Shi Huang, sus sucesores no pudieron con la revolución que se levantó, y la dinastía tuvo que dejar el poder.

Una tumba faraónica para una vida tras la muerte

La construcción de esta tumba comenzó poco después de la unificación del país. Para la edificación, el emperador ordenó a 700.000 súbditos que participaran. Estuvieron durante 40 años trabajando para lograr este objetivo, pero el emperador murió antes de su finalización. Este recinto puede medir unos 56 kilómetros cuadrados, y su base casi cuadrangular podría estar en torno a los 350 metros de longitud, 350 de ancho y 76 de alto.

China ha decidido no comenzar la excavación hasta estar seguros de que no sufrirá daño alguno. Pero a su alrededor los arqueólogos han encontrado una gran cantidad de tumbas, entre ellas, las de 500 constructores. Entre estas fosas, destaca una por encima de todas, la de los Guerreros de Xian, un millón de valientes soldados que debían proteger a Quin Shi Huang tras su muerte.