Nunca como hoy se ha manifestado tan urgente la presencia de la diversidad y la inclusividad en la educación. Si se analiza con detenimiento, muchas de las causas de la crisis económica global que padecen las naciones del planeta se relacionan con una falta generalizada de comprensión comunicativa: los intereses monetarios, y la lucha por el poderío político determinan las acciones de los dirigentes del mundo, sin tomar en cuenta las necesidades particulares de cada región o comunidad. Es preciso formar futuros líderes que sean capaces de comprender, antes de solo disponer. Ahondemos en ello, a continuación.

El arte nos puede brindar una pauta para acercarnos al sentido de la consideración anterior.

Por la inclusividad y la diversidad

Baste pensar en la tradición pictórica novohispana cultivada en los años posteriores a la conquista española. Artistas mexicanos coloniales tan brillantes como Juan CorreaCristobal de Villalpando, o José de Ibarra, desarrollaron una serie de composiciones de enorme belleza pero al mismo tiempo de una pronunciada singularidad. La cultura religiosa europea fue traducida por estos pintores a un lenguaje particular que acrecentó su valía por medio de los influjos de sus raíces indígenas o criollas.

Una nueva manera de apreciar el mundo y sus posibilidades de trascendencia: rumor de ángeles, se gesto en el conjunto de las obras de estos artistas. Esto prueba la importancia que tiene el fomento de la diversidad y de la pluralidad cultural en cualquier aspecto de la espiritualidad y el pensamiento humano.

La educación como caleidoscopio del mundo

Es preciso pues que en toda planificación educacional se le otorgue su merecida relevancia a la inclusividad de personas de cualquier condición y circunstancia existencial; o a la consideración de las más variadas teorías o materias de estudio sin importar su procedencia, tratando de abrir lo más posible el sentido de los planes de estudio, para fomentar el dialogo variado, el enriquecimiento de posibilidades de aprendizaje, y una visión del mundo plural y dinámica para los jóvenes.

Así como los pintores virreinales mexicanos lograron hacerse plenamente con el sentido de la sensibilidad europea, sin renunciar a su propio talante autóctono; de la misma manera, los estudiantes de nuestras escuelas pueden conocer una variedad de panoramas y saberes, sin tener riesgo alguno de debilitar, dispersando, su formación. Por el contrario, en la diferencia, y en su capacidad de asumirla y comprenderla, es en donde los humanos tienen su mayor ventaja, su más grande posibilidad de crecimiento y felicidad. Educar: hacer del mundo un caleidoscopio.