¿Educación mixta o no? Es un debate que aún hoy muchos padres se plantean, la respuesta no es fácil pero debemos saber por qué las escuelas mixtas son una alternativa más adecuada.

El debate sobre cuál es la mejor manera de educar a un pequeño no es nuevo. Las tendencias suelen cambiar con el paso de los años, ya que algunos conceptos que se daban por válidos son vistos como nocivos por otras generaciones y así es como el proceso educativo va cambiando constantemente.

La educación mixta o separada siempre ha planteado serias dudas y aún hoy, aunque en general proliferan las escuelas mixtas, hay muchos padres que eligen enviar a sus hijos a escuelas de un solo sexo.

Por qué no a las escuelas de un sólo sexo

Hace muchos años se pensaba que lo mejor era separar a los niños en diferentes clases según su sexo. Entonces se decía que compartir el salón de clases con niños del sexo opuesto los distraía y además, los tiempos y formas de aprendizaje de uno y otro grupo debían ser diferentes.

Estas afirmaciones han sido desmentidas con el tiempo y hoy sabemos que no hay evidencia que hable de una diferencia real en la inteligencia de niños y niñas o de su atención en clase. Cada familia está en su derecho de elegir la educación más adecuada para sus hijos pero es bueno saber que esto no aporta beneficios y hasta puede ir en contra.

Por qué es mejor la educación mixta

Desde la escuela, se debe fomentar la igualdad y evitar la discriminación, y esto es lo que se intenta cuando llevamos adelante grupos mixtos. Pensar que las niñas o los niños requieren diferentes tácticas de enseñanza porque “son diferentes”, nos habla de una división y una forma de apartar.

De igual manera, esta situación no es consecuente con la realidad que viven los pequeños, ya que en el mundo exterior se toparán con niños y niñas por igual y es mejor que sepan cómo manejarse en esas situaciones.

La escuela mixta los ayuda a socializar con una variedad mayor de personas, lo que los vuelve seres menos temerosos cuando se encuentran con otros, los ayuda a desarrollar su sentido de la solidaridad y a ponerse en lugar del otro. Todos estos elementos son muy positivos para el desarrollo de los niños. Cuanto más acostumbrados estén a estar en contacto con pares de ambos sexos, mejor podrán desarrollarse en un ambiente normal sin sentirse intimidados por la mirada del otro sexo.