Desde el inicio de los tiempos el hombre no ha sabido concebir su vida sin un Creador que la justificara. Siempre con la necesidad de explicar su existencia, la figura de un ser supremo le ha proporcionado las respuestas que buscaba, permitiéndole delegar la responsabilidad de sus acciones a un destino ya pre-escrito sobre una fe incondicionada. Ésta figura que todo lo ve y todo lo oye, se ha ganado el respeto de siglos y siglos de humanidad que ha levantado, bajos sus pies, grandes ofrendas de piedra y arena.

La fe mueve montañas… y toneladas de espíritus podría decirse. El ser humano en todos sus géneros, culturas y momentos, ha sido siempre el eterno agradecido. Dioses, Santos, Vírgenes, beatos… todos ellos han sido confesores de súplicas y rezos de almas milenarias, que han depositado en ellos su fe absoluta con el aguardo de ser escuchados y encontrar una respuesta a sus plegarias. Como ofrenda o en agradecimiento a sus concesiones, muchas de estas culturas han movido esas montañas y con sus rocas han levantado excelsos monumentos de cal y piedra que amedrentarían a cualquier dios que apreciara el buen arte.

 El Templo de Artemisa: Situado en Éfeso (Turquía), este templo de mármol fue originariamente erigido en el 550 A.c. en honor a la diosa Artemisa. Después del incendió que sufrió en el año 356 A.c., fue reconstruido en el 323 A.c., para ser finalmente destruida por los Godos en el año 262 A.c. La estatua de oro de Artemisa fue también destruida y solo queda una de las 127 columnas jónicas que la que fue una de las siete maravilla del mundo.

 Gran Pirámide de Giza: Se levantó como tumba para el faraón Keops en torno al 2575 y 2465 A.c. en El Cairo (Egipto). Se dice que hicieron falta 100.000 hombres y 20 años para construir la Gran Pirámide de Keops.

 Templo del Gran Jaguar: datada entre 500-600 A.c. se sitúa en El Petén (Guatemala) el templo más grande de la antigua ciudad maya de Tikal donde fue enterrado el emperador Hasaw Cha’an Kawil. Fue denominado así porque en la cima estaba representada la cabeza de un jaguar, animal de culto en muchas de tribus amazónicas, ya que representaba la sabiduría y el espíritu puro.

 Catedral de Notre Dame: característica por su estilo gótico, la catedral de “Nuestra Señora” se sitúa en la Isla de la Cite en París, al borde del río Sena. Edificio espiritual, actualmente acoge a los feligreses cristianos y turistas que desean deleitarse con su imponente arquitectura y su espléndido órgano Cavaille-Coll, único en su especie.

– Mezquita Azul: de estilo clásico otomano, como su propio nombre indica, esta mezquita está adornada por azulejos y cristales de éste tonalidades azuladas que contrarrestan un interior absento de imágenes o estatuas puesto que la religión Islámica prohíbe la idolatría. Situada en Estambul, esta mezquita fue mandada a construir por el Sultan Ahmed I entre 1603-1617.

– Templo de la Ley Floreciente o Hōryū-ji: es un tempo budista situado en Nara, Japón. Encargado por el Príncipe Shotoku en el 607 y presume de ser una de las edificaciones de madera más antiguas en el mundo. Se incendió en el 670 y entre el 670 y el 700 fue reconstruido conservando la estructura y estilo original. Inicialmente fue utilizado como seminario donde instruían a los nuevos sacerdotes.