La lectura es un hábito que nos ayuda a crecer, a desarrollar la imaginación, a conocer un mundo nuevo al que no podríamos acceder de otra forma. Y por esto, es necesario inculcar este maravilloso hábito desde la más temprana infancia.

Leer nos abre las puertas hacia un mundo mágico en donde todo es posible. Esta oportunidad única de desarrollar la imaginación y crear nuestros propios escenarios es lo que vuelve a los libros una herramienta tan útil en el desarrollo de los más pequeños.

Aunque estamos en una era digital, la vieja tradición del libro en papel se niega a desaparecer y es importante que desde la escuela y el hogar se continúe fortaleciendo el vínculo de los niños con la literatura.

Una vieja tradición que no debe perderse

¿Quién no ha pedido un cuento antes de ir a la cama? Sin dudas, los cuentos antes de dormir son un clásico durante la infancia y esta tradición es mucho más que una simple muestra de cariño para los más pequeños de la casa.

Leerle un cuento a nuestros hijos los ayuda a incorporar paulatinamente el hábito de la lectura, a ampliar su vocabulario y a desarrollar la imaginación. Pero además, es un acto cargado de afecto, que trasmite la importancia de la palabra.

Un libro para cada edad

Desde bebés, cuando aprenden a sentarse solos y a interesarse por distintos juguetes, los niños pueden tener un contacto con los libros aunque aún no sea desde el lado del lector. Jugar con libros, conocerlos y tenerlos a su alcance es una manera de acercarlos a este fantástico mundo para que el día de mañana su entrada a la lectura no sea tan difícil.

Para cada edad hay una opción diferente y es importante considerar esto antes de elegir el libro adecuado. Para los bebés, son convenientes los libros de tela con pocas palabras y en los que prevalece la ilustración. Hacia los dos años, los textos pueden ser mayores pero los dibujos siguen siendo lo que más atrae a los peques.

A medida que van creciendo cada niño desarrolla intereses particulares que hay que tener muy en cuenta para incentivar su interés por la lectura. Comprarle un libro de una temática que les atrae y de la que quieren conocer todo es la mejor manera de fortalecer este vínculo.

Leer en la escuela

A pesar de que muchas escuelas utilizan el ordenador y novedosos juguetes como parte de su rutina de enseñanza, los libros continúan siendo un elemento formador por excelencia.

Leerles a los niños, permitir que jueguen con libros, tener a su disposición una pequeña biblioteca e incentivarlos a crear sus propios libros con cartón, lápices de colores, figuras recortadas de revistas, dibujos o fotografías son algunas de las muchas cosas que podemos hacer.