La cultura es la mejor posibilidad que tenemos de encontrar soluciones en tiempos sombríos, es decir, en instantes histórico sociales en los que parece que las alternativas para superar las más complicadas circunstancias se han agotado y ya no hay escapatoria posible más que resignarse a la perdición. De hecho, siempre hay una posibilidad y en cada ocasión nosotros, nuestro entendimiento activo, es la clave.

Un arte heredado

Orfeo fue una figura muy destacada en los relatos y discursos mitológicos de la antigüedad. Fue vástago de Apolo y de la musa Calíope. Orfeo, se erigió como un maestro en el arte de tocar la lira. La excelsitud de su arte desbordaba los límites de lo meramente artístico para simbolizar lo mejor de la ciencia y de la humana cultura.

Esta cualidad de su expresión espiritual se puede comprender mejor si leemos con atención las particularidades de su ascendencia: Apolo es el dios de la luz y de la racionalidad, de la individuación y de la apariencia, pero como lo vio muy bien el filósofo italiano Giorgio Colli, también es el dios astuto de los oráculos, el que no se comunicaba sino con enigmas, con capciosos mensajes expresados por el delirante discurso de las sibilias. Apolo es el numen flechador por excelencia, el que hiere de lejos; suyo es la incierta tensión, la dolorosa armonía entre el arco y la lira.

La armonía de los contrarios

Y si por un lado Orfeo manifiesta la misma divina capacidad musical de su padre, es decir, posee su arte toda la fuerza de la razón apolínea: develadora e imperiosa, como la luz del sol; también es menester referir que su madre, la hermosa y admirable musa Calíope, es la patrona de la poesía épica y de la elocuencia.

¿Cómo se concilian las diferentes facultades de sus padres en Apolo?, ¿cuál es el mensaje que esta conjunción nos brinda para ser capaces de afrontar cualquier tiempo de crisis? La siguiente podría ser una respuesta adecuada para estas interrogantes: en el arte de Orfeo, es decir, el símbolo por antonomasia de la cultura humana, tenemos, más que un concilio entre la razón luminosa de Apolo, y la elocuencia poética de Calíope, una re-conciliación entre la racionalidad más lúcida y desencantada (Apolo), con el sentido poético, religante y místico (Calíope) que la motivó.

La magia de la razón auroral

La música de Orfeo es esa intuición tan griega del mundo, que nos permite verlo todo, en cada oportunidad, como si fuese la primera vez, colmándonos de asombro, maravilla y admiración. El intelecto, fascinado ante la perspectiva de un ambiente inusitado y fértil, por su propia cuenta se afana en esa oportunidad de efectuar los más variados desarrollos creativos y actividades vitales.

Por eso, ante las dificultades, la solución que la cultura nos proporciona, permanentemente, es la posibilidad de pensarlas como si fuesen siempre la ocasión de un jubiloso hacer primero del mundo.