Decían griegos y romanos que la lex artis era la más exquisita de las artes. Y no sólo porque su perfeccionamiento se produce día a día e inquietud a inquietud, sino porque en sí misma contiene la sabiduría de la vida.

¿Y qué es la lex artis? Pues para el más común de los mortales, lex artis es la palabreja que utilizan los “ilustrados” para hablar de las normas de cada trabajo, del buen hacer y entender. Uno puede ser pintor, albañil, arquitecto, médico, abogado, taxista… y cada uno de ellos tiene su lex artis. Son las normas y modos de hacer las cosas para una determinada profesión.

La experiencia hace al sabio
En este sentido, y siguiendo a aquellos antiguos, la lex artis no es algo que sea innato, sino que se va adquiriendo con el paso del tiempo, y por eso, cuando acudimos a un profesional o a una empresa para que nos hagan un determinado trabajo, lo primero que miramos son las referencias, la antigüedad en el trabajo, los resultados de trabajos anteriores… porque estos caracteres son sin duda el más vivo ejemplo de esa lex artis y de si ese determinado profesional o empresa conoce y sabe lo que hace.

Cuando se habla de perfeccionamiento en el trabajo se habla de “el buen saber, entender y hacer del honrado_ sea el empleo que sea_” es decir, de la lex artis de cada empleo. Porque finalmente de eso se trata, y lo que se busca con el diario de la misma, saber, entender y hacer; es decir, el perfeccionamiento continuo que implica la sabiduría y la acción que la pone en práctica en una determinada cosa.

La memoria de la lengua
Tal y como decían nuestros abuelos, sabe más el diablo por viejo que por diablo, y en eso mismo está basada la necesaria perfección en el trabajo, en el que la antigüedad y la experiencia da categoría, y esa categoría, es sin más artilugios ni palabras: el buen saber, querer hacer, entender y hacer un determinado trabajo o empleo. Y de ahí la importancia de su perfeccionamiento, la necesidad de que la sociedad crezca y de que sus ciudadanos también lo hagan. Y el único modo de que eso se produzca es el continuo perfeccionamiento de cada uno de sus miembros en lo que mejor sabe hacer… su trabajo.

De ahí, la importancia de la Lex Artis, y el que en este artículo hayamos querido recuperar la memoria de las palabras y de lo que un día nuestros antepasados tomaron con tanta importancia al educar a sus descendientes. Que cada uno proceda a desarrollar el arte que más le convenga, que más le permita crecer en sí mismo, por y para la sociedad común. Desarrollar la propia profesión, crecer en la misma y mejorarla implica volver a aquellos principios de la Lex Artis, del perfeccionamiento personal y de la sociedad común.