Entre los 8 y los 10 años, la mayoría de los niños ya dominan con facilidad gran parte de las estructuras gramaticales y poseen un amplio vocabulario. De aquí en más, podrán valerse de esto para continuar aprendiendo. La comunicación, que se ha ido desarrollando lentamente desde el día de su nacimiento, sigue siendo el gran elemento formador.

Una vez que el niño aprende a leer y escribir, sus posibilidades lingüísticas son innumerables. Entre los 9 y los 10 años, los niños manejan una gran cantidad de vocabulario y la mayoría de las estructuras gramaticales, por lo que pueden expresarse muy bien y comprender textos. Esas herramientas le permitirán seguir ampliando su vocabulario, mejorando su expresión oral y aprendiendo a redactar cada día mejor.

Cómo ayudar a los niños en esta etapa

Es importante dar a los hijos un espacio para charlar abiertamente sobre cualquier tema. Es fundamental interesarnos en lo que nuestros niños piensan y sienten, y particularmente conocer cómo se van relacionando con su entorno. Aunque los niños ya saben entretenerse solos, es necesario continuar estimulándolos y ofrecerles actividades que puedan interesarles, no debemos permitir que estén todo el día con el ordenador o los videojuegos.

A esta edad es importante promover aún más el hábito de la lectura. Para eso podemos valernos de distintas páginas de Internet o juegos de mesa que puedan ser adaptados para las distintas edades. Los juegos de preguntas y respuestas sobre temas variados son una buena alternativa que no sólo favorecerán la lectura sino que también ayudarán a aprender cosas nuevas.

Debemos conocer qué actividades o temáticas les interesan y fomentar el estudio. Puede tratarse de una actividad artística o simplemente leer sobre algo en particular, si el niño tiene interés se lo debe apoyar para que pueda desarrollarse intelectual y espiritualmente.

Cómo estimular a un niño bilingüe

Si hemos seguido unas buenas pautas de enseñanza, nuestro pequeño bilingüe debe manejar con facilidad las dos lenguas a las que ha sido expuesto. Para afianzar sus conocimientos, debemos ofrecerle herramientas para tal fin. A esta edad, los niños ya saben diferenciar correctamente un idioma del otro y pueden utilizar indistintamente uno u otro con sus padres sin que esto suponga una dificultad.

Es esencial mostraros dispuestos a charlar sobre lo que les pasa, cuáles son sus inquietudes, miedos, ideas y sentimientos. Puede que se encuentren más cómodos hablando en una lengua que en otra y esto no debería ser un obstáculo en la comunicación. Para continuar estimulando el desarrollo de ambas lenguas debemos ofrecer libros, revistas y películas que sean de su agrado.

Fomentar el intercambio con otros compañeros bilingües o armar grupos de estudio o de juegos especialmente diseñados para niños con estas necesidades es muy bueno. Así el pequeño sabrá que no está solo y que hay otros en su misma situación.