Los cuentos, leyendas y mitos de todos los pueblos están repletos de gigantes, aunque en nuestros días también existen hombres de gran estatura. Las estadísticas han determinado que la altura media de los alemanes es de 168 cm, y es que se calcula que este estándar germánico podría convertirse en el patrón común de las generaciones europeas venideras.

Siempre ha habido gigantes, al igual que enanos- aunque no precisamente con las dimensiones que nos han transmitido los cuentos y leyendas-. Solo hace poco tiempo se ha hablado de la suposición de que antiguamente navegantes espaciales de aspecto gigantesco podrían haber llegado a la Tierra ya habitada por sus diminutos habitantes: pero por el momento esta versión no puede ser tomada en serio.

El Gran Hombre Blanco

El hombre de las nieves, llamado Yeti o Kangmi, también es descrito como una especie de gigante que se supone vive en el Himalaya y en otros parajes. Los alpinistas han informado sobre un monstruo de unos 250 cm de altura y varios quilos de peso, de andar erecto y pelo similar al mono. Los científicos escépticos pueden no creer en una especie, no extinta aún, entre el mono y el hombre, ya que se inclinan más bien por considerarlo un oso, un mono o simplemente como alucinaciones. Pero los nativos de las zonas del Himalaya juran y aseguran que el Yeti existe…

Por otro lado en 1901, un gigante que se acerca más al concepto, no tan místico, de lo que hoy en día conocemos como acromegalia o gigantismo, fue mostrado al jefe del instituto patológico de Berlín. El caso en concreto se llamaba Rudolf Virchow que dijo que media 249 cm cuando solo eran 225 cm, mucho para aquella época y más común en nuestros tiempos.

Los cantos de la erversión o personajes edulcorados

Aunque no todo son leyendas oscuras, también existen figuras legendarias más agradables que el Yeti, como las míticas sirenas. Con su cola de escamas plateada, ningún hombre ha conseguido hasta el momento pescar a ninguna, aunque hace muchos años todavía se ofrecía en Inglaterra un premio a quien consiguiera capturar una viva. Tal vez esto sea debido a que, según el mito, las sirenas llaman a los marineros con un canto embriagador que los atrae hasta el fondo del mar, manteniéndolos cautivos bajos sus encantos sin volver a dejar rastro de ellos. Estos legendarios seres marinos mitad mujer mitad pez (aunque originalmente híbridos entre ave y mujer), se sustrajeron a todo acercamiento y los científicos afirmaron que las sirenas no eran más que focas o algún animal similar.