Si nos gusta el arte e Italia, estamos de suerte. A partir del 5 de julio, y hasta el 25 de septiembre, podemos asistir en el Museo del Prado a una exposición llamada “Roma: Naturaleza e ideal. Paisajes 1600-1650”. Por tan sólo 5 euros, podremos asistir a una de las colecciones más importantes sobre esta temática.

El Museo del Prado acogerá esta exposición tras su celebración en el Grand Palais de París. La muestra está compuesta por casi un centenar de obras. Para ello e museo madrileño ha colaborado con el Museo del Louvre, y ha exigido la participación de 50 prestadores para completar la obra.

Un poco de historia

Para entender el arte hay que entender la historia. En esta colección podremos conocer este género desde su nacimiento hasta su pleno desarrollo, con pintores tan importantes como Velázquez, Claudio de Lorena o Poussin. Hasta finales del siglo XVI, los paisajes estaban considerados un género menor. Aníbal Carracci fue el primero que elaboró un prototipo perfecto de paisaje armónicamente estructurado. Tras él, sus discípulos decidieron, como Domenichino o Francesco Albani, decidieron seguir sus pasos y les añadieron referencias literarias. Paul Bril, por su parte, decidió variar y añadió paisajes marinos y paisajes con topografía perfectas. Él y otros artistas de Amberes modernizaron la tradición de la pintura de Amberes del siglo XVI.

El desarrollo de este tipo de pintura se vio favorecido por la presencia de Adam Elsheimer en Roma desde 1910 hasta 1920. él fue que introdujo en los paisajes pequeños personajes, así como la tensión dramática de los grandes cuadros de la historia. Su gusto por los efectos atmosféricos y las variaciones lumínicas influyó en gran medida en pintores como Bartholomeus Breenbergh, Cornelis van Poelenburgh y Filippo Napoletano. Estos, a su vez inspiraron a Carlo Saraceni y Orazio Gentileschi.

Catálogo

Hay dos salas de especial importancia en esta exposición. Por un lado, una dedicada a Claudio de Lorena, y por otro, una segunda dedicada a Nicolas Poussin. Junto a estos cuadros habrá algunos de pintores franceses como Jean Lemaire o Gaspard Dughet.

La diferencia con la exposición que se pudo ver en París es que aquí se ha incluido el encargo que realizó Felipe IV de una numerosa serie de paisajes que sirvieron para decorar el Palacio del Buen Retiro. En ella colaboraron los mejores artistas presentes en Roma entre 1935 y 1940.