Entre los 3 y los 5 años el niño perfeccionará el uso de la lengua hasta llegar a hablar casi a la perfección. En los niños bilingües la estimulación cobrará una importancia fundamental para que puedan desarrollarse los dos idiomas a la par.

El aprendizaje de un idioma no es igual en todas las edades. Durante la etapa preescolar el niño comienza una nueva fase en el desarrollo del lenguaje que culminará con el ingreso a la educación escolar formal, alrededor de los seis años. Lo más importante durante este período es que el pequeño mejore su vocabulario y refuerce el uso de estructuras en ambos idiomas.

Desde las primeras oraciones hasta el dominio casi total del idioma

Alrededor de los 3 años, el niño bilingüe es capaz de hablar en los dos idiomas al que es expuesto con oraciones sencillas. Puede expresar brevemente deseos y necesidades, preguntar, entender órdenes y contar hechos pasados. En tal sólo un año será capaz de desenvolverse perfectamente, utilizando vocabulario y estructuras complejas.

A esta altura el niño puede entender básicamente lo que es la comunicación y su importancia, por lo que se debe seguir estimulando en los dos idiomas. Si se muestra reticente a hablar en alguno de ellos, es necesario buscar la causa e intentar solucionarla. Hechos importantes que afecten su vida social y familiar como cambios de colegio, el divorcio de los padres o el nacimiento de un hermanito pueden llevar al pequeño a rechazar el uso del “idioma fuerte”.

Preparándose para la escuela

Hacia los 5 años, el niño ha recorrido un camino muy intenso. A esta edad ya es capaz de mantener conversaciones teniendo en cuenta los distintos tiempos, dar explicaciones, dar detalles, entre muchos otros logros.

Muchos niños, a esta edad, ya pueden distinguir perfectamente cuándo hablar un idioma y cuándo el otro y no suelen mezclar términos, pero el ingreso a la escuela puede generar ansiedad y miedo en el niño. Algunos se rehúsan a hablar en la segunda lengua porque se sienten “diferentes” a sus compañeros mientras que otros la adoptan como primera.

A esta edad ya es posible sentarse a hablar con el pequeño sobre lo que siente y por qué se rehúsa a hablar en otro idioma, por lo que, ante cualquier dificultad, es necesario hablarlo y respetar las decisiones y sentimientos. Nunca se debe presionar para que se aprenda un nuevo idioma, sólo debemos continuar con la estimulación.