Durante los primeros tres años, el bebé aprende qué es la comunicación, para qué sirve y comienza a producir sus propios mensajes. Cuando es criado en un ambiente bilingüe su desarrollo es aún más complejo. Cómo crecen y qué podemos esperar en esta primera etapa.

Durante los primeros dos o tres años, el niño conoce el idioma, comprende la importancia de la comunicación y comienza a expresarse por su cuenta. El desarrollo del lenguaje durante esta primera etapa es un proceso largo que requiere de estimulación constante, por eso, si se pretende criar al niño en un ambiente bilingüe es fundamental brindarle la estimulación adecuada en ambas lenguas para no generar confusión ni dejar relegado un idioma al segundo lugar.

Qué es importante durante los primeros años

El niño de dos o tres años criado en un ambiente bilingüe debe poder expresarse primariamente en las dos lenguas. Lo importante durante este período es enseñar al niño “cómo suena” cada idioma e introducirlo en el lenguaje oral básico.

Hacia los tres años, el niño será capaz de expresar ideas, sentimientos, acciones y describir objetos en forma muy elemental. Para facilitar la expresión en los dos idiomas se le puede pedir que cuente lo que ha hecho en el día, que describa a sus juguetes favoritos o realizar preguntas simples con frecuencia.

Cómo estimular al bebé y al niño pequeño

La forma primordial de estimulación en ambos idiomas es el lenguaje oral directo. Cuando el papá y la mamá le hablan constantemente más rápido desarrollará sus habilidades lingüísticas. La música, los videos y la televisión no suplantan de ninguna manera la comunicación directa pero son buenas herramientas complementarias.

Cuando se está jugando con el niño, mencionar los nombres de los objetos que lo rodean, describir las situaciones y hacerle preguntas. Es indispensable hablarle correctamente y no como “bebito”, ya que lenguaje puede confundirlo. Las canciones, los cuentos, las rimas, los libros de cuento con imágenes y los videos deben ser vistos junto con la persona que le está enseñando la lengua. Es muy útil ir preguntando al niño acerca de lo que ve o escucha, comentar sobre lo que les gustó a cada uno e intentar que exprese brevemente lo que ha entendido.

Problemas comunes durante esta etapa

El problema más habitual durante esta etapa es la mezcla de idiomas. Esta situación es normal y suele revertirse por sí sola alrededor de los cinco años, cuando el niño es capaz de dominar un vocabulario bastante más extenso y comprende mucho más acerca de las estructuras gramaticales de cada idioma. Si el niño pequeño se rehúsa a hablar en un idioma, es conveniente no forzarlo, aunque se debe continuar con la estimulación y enseñarle la importancia de aprender más de una lengua.