Durante los primeros tres años, el bebé aprende qué es la comunicación, para qué sirve y comienza a producir sus propios mensajes. Cuando es criado en un ambiente bilingüe su desarrollo es aún más complejo. Cómo crecen y qué podemos esperar en esta primera etapa.

Cuando se comienza a educar a un bebé en un ambiente bilingüe es necesario conocer el alcance real que nuestros esfuerzos pueden tener y ponernos expectativas acordes con el normal desarrollo del niño.

Qué sucede con el niño bilingüe en los primeros años

Durante los primeros tres años de vida, el niño comienza a entender por qué y cómo nos comunicamos, comenzará a producir sus primeros mensajes y hacia el final de esta etapa ya será capaz de expresarse con un vocabulario limitado y entender a los demás. El niño bilingüe puede diferenciar entre los distintos idiomas a los que es expuesto, siempre que esta exposición sea ordenada y no lo lleve a la confusión, y es capaz de expresarse en ambas lenguas.

Si el niño no se expresa en la segunda lengua es importante encontrar la causa. Al ser tan pequeño no se le puede preguntar por qué, por eso los padres deben estar atentos. Como primera medida es importante el control con el pediatra para determinar si existen problemas físicos o neurológicos que estén imposibilitando el desarrollo del lenguaje. De no existir ninguna causa, deberá analizarse la forma en que el niño es expuesto al idioma y mejorar las técnicas de estimulación.

El desarrollo desde el nacimiento hasta los dos años

Alrededor de los nueve meses el bebé ya es capaz de comprender algunas palabras, responde a su nombre y está preparándose para decir sus primeras palabras. En esta etapa el balbuceo es el juego preferido y lo ayuda a desarrollar sus habilidades comunicativas.

Cerca del año, entiende frases cortas y ya sabe pronunciar algunas palabras, el balbuceo es cada vez más frecuente y sofisticado. Al año y medio es capaz de comprender órdenes sencillas, responder a preguntas básicas y utilizar más de cinco palabras. Finalmente, a los dos años comienza a combinar palabras, creando sus propias oraciones sencillas y comienza a utilizar adjetivos.

De aquí en más el niño comenzará a incorporar palabras rápidamente e irá mejorando progresivamente sus habilidades comunicativas. Es de esperar que pueda pronunciar algunas palabras en ambos idiomas e incluso distinguir cuando se le habla en cada uno, pero puede ocurrir que el niño elija uno de los dos idiomas en forma natural. Cuando esto ocurre es necesario reforzar la estimulación e intentar explicar fácilmente la importancia de comunicarse en otra lengua.