Las formas de la educación deben estar en permanente apertura. Limitarlas a ciertos cauces es constreñir todo el provecho que puede brindar la educación escolar a las nuevas generaciones. Los avatares de descubrimientos científicos que surgieron desde los campos menos plausibles, hoy forman parte los planes de estudio de la educación básica.

Como decía el filósofo de la ciencia Paul Feyerabend, en el saber “todo vale” y cualquier discurso, por extravagante que parezca tiene derecho a manifestarse y ser escuchado. Comentemos desde esta perspectiva a algunas de las criaturas más fascinantes de la criptozoología.

Zoología fantástica

La criptozoología es el estudio sistemático de los animales ocultos, es decir de los que se conoce muy poco, por contar con escasas y equívocas evidencias acerca de su existencia. Sin embargo, la mayoría de estas criaturas han poblado la imaginación de las culturas a lo largo de prácticamente toda la existencia de los seres humanos.

El monstruo del Lago Ness

Su estampa es similar a la de un dinosaurio marino. Durante siglos ha invadido las pesadillas de los habitantes de los parajes neblinosos y desolados de Escocia. Se tienen muchos relatos de testigos presenciales y algunas dudosas fotografías. Se han realizado exploraciones submarinas en el lago Ness, pero no se han obtenido más que registros de ecos difusos obtenidos por el radar. Independientemente de su verosimilitud, lo que transmite la imagen de esta bestia de otro tiempo es una colosal soledad. Esa presencia inasible de ausencias que se impone en el alma de los viajeros de los desolados páramos escoceses. El espíritu es tan noble que congrega todos sus desamparos en una sola figura, grotesca y huidiza, en busca de su propio olvido.

La bestia de Gévaudan

Durante la segunda mitad del siglo XVIII en la región central de Francia, una extraña bestia dejó inverosímiles rastros en la nieve a lo largo de kilómetros en sólo una noche. Previamente había cobrado la vida de más de 130 pastores y campesinos. Se llegó a ofrecer hasta 2,700 francos por su muerte. Según algunos testigos era veloz, hirsuta, cuadrúpeda y más alta que un caballo. Es un hecho, por los registros documentales, que un animal de raras proporciones sacudió esos campestres parajes provenzales durante los años previos a la Revolución Francesa.

Los ataques cesaron aproximadamente cuando un par de lobos inmensos fueron abatidos en los sombríos bosques de Gévaudan. Sin embargo, la bestia de Gévaudan, acaso sólo podrá ser ultimada con la educación y la civilidad. Se considera algunos sujetos, aprovechándose del revuelo por el asedio de las bestias, cometieron atrocidades en el lugar, de acuerdo a evidencias halladas en las víctimas de los ataques.