Si tu hijo ya tiene más de dos años y quieres iniciarlo en el aprendizaje de una segunda lengua debes tener en cuenta algunos tips para hacerlo. Descubre qué hacer.

Exponer a un niño desde muy pequeño a una lengua extranjera tiene innumerables ventajas pero si no se ha empezado desde temprano siempre se puede recuperar el tiempo perdido. Hasta los seis años podemos desarrollar esta habilidad en el niño sin que lo sufra como un estudio tortuoso.

Comenzar de a poco da mejores resultados

Si el niño habla y entiende perfectamente su lengua materna puede que no muestre deseos de aprender lo que quieres enseñarle, más aún si no tiene edad como para entender lo que esto significa. Cuando le hables el niño no comprenderá e inmediatamente perderá interés. Sin embargo, existen maneras de generar placer por el aprendizaje.

El niño debe comenzar a familiarizarse con la lengua lentamente. Determina un lugar de la casa y un espacio de tiempo no muy largo, unos quince o veinte minutos al día bastarán para comenzar, elige una actividad que al niño le interese y háganla juntos, obviamente, deberás hablarle y guiarlo en la segunda lengua. Repetir algunas palabras relacionándolas con objetos o dibujos y estimular al pequeño a que las repita, enseñarle canciones y escuchar música son buenas maneras de comenzar a incorporar el idioma.

Recuerda que traducirle los términos o hablar continuamente en las dos lenguas generará confusión en el niño y no lograrás tu cometido

Estimular la conversación en la segunda lengua

Cuando el niño ha aprendido algunas cosas debemos crear un momento adecuado para que lo hable y lo practique. Podemos elegir un momento del día como el baño o la cena y comenzar a hablar sólo en la segunda lengua. Se debe estimular al niño a que hable en el otro idioma y mantener pequeñas conversaciones con él.

Si es posible, frecuentar amiguitos o familiares que estén en la misma situación lingüística ayudará al pequeño a sentirse acompañado y generará más interés por aprender la otra lengua. Si no tienen ningún pariente o amigo con quien pueda conversar, puedes crear un grupo de juegos a través de internet. Seguro que hay muchos niños por allí en la misma situación que tu hijo.

Las vacaciones son una oportunidad para afianzar lo aprendido
El ambiente relajado y alegre de las vacaciones lo convierten en un momento ideal para aprender. Viajar a un país donde se hable la segunda lengua es muy útil para reforzar los conocimientos y ampliar vocabulario, conocer la pronunciación real (ya que a menos que sean nativos los padres difícilmente hablarán como tales), los tonos y la musicalidad del idioma.