Enseñar un segundo idioma a un niño requiere de cierto orden y mucha paciencia. A pesar de que cada padre decidirá el idioma, la manera y el momento para enseñar existen algunas reglas básicas que se deben cumplir. La del 1:1 (un idioma por persona) es una de las más importantes.

Existen diversas formas de enseñar un nuevo idioma a un bebé o niño pequeño y eso dependerá de nuestra familia y nuestro entorno, pero lo fundamental, según indican los especialistas, es la regla del 1:1. La importancia de esta regla la convierten en una de las bases del buen aprendizaje, sin embargo, su aplicación variará según el caso.

Cada uno en su propia lengua

La regla del 1:1 es sencilla: un idioma por persona. Si deciden enseñar una lengua extranjera a un bebé, deberán elegir quién hablará en cada lengua y respetar esas pautas lo máximo posible. Esta diferenciación permitirá al pequeño reconocer los idiomas como distintos. Es importante que cada padre incorpore distintos elementos en el desarrollo del idioma “que debe enseñar” como juegos, canciones y lectura.

Para que esta regla tenga sentido y ayude a los niños, los padres deben estar de acuerdo en quién será el encargado de hablar en cada idioma y en qué momentos puede haber una excepción. Si los papás no saben cómo llevar adelante este proceso puede generar confusión en los niños y derivar en problemas del aprendizaje o incluso en el desinterés por la segunda lengua.

Cómo elegir el idioma

Determinar en qué idioma se comunicará cada uno con el pequeño es una decisión que deben tomar en pareja, teniendo en cuenta el nivel de cada uno. Es importante que el padre que hable en la segunda lengua sea capaz de expresarse a un buen nivel en todos los ámbitos y pueda expresar emociones, ideas y pensamientos.

Cuando se tomó la decisión de comenzar con la enseñanza de una lengua es importante que no se cambie repentinamente el idioma. Si la mamá hablará en español y el papá en inglés, deben mantenerse firmes en esa decisión y no invertir los roles, por eso la decisión debe tomarse a conciencia.

Algunas excepciones

Cada hogar tiene sus propias reglas y muchas veces éstas suelen ir en contra de lo recomendado por los especialistas. Será elección de cada familia la manera en que se afronten las distintas circunstancias de la enseñanza bilingüe pero es importante recalcar que no siempre las reglas fijadas por los profesionales son las únicas alternativas viables.

El aprendizaje de una nueva lengua debe verse como una manera de ampliar las posibilidades de comunicación, por lo que si las pautas deben romperse por el bien de la familia, es necesario hacerlo.