Existen los catadores de vino pero ¿y de jamones? Quizás ya va siendo hora de que conozcas una nueva profesión y más si tu futuro está en el sector de la hostelería.

¿Quién no ha pensado alguna vez en los divertido que es ser un catador de vinos? Sin duda, es una profesión más pero probar y juzgar un vino es, cuanto menos, curioso. Pero si el alcohol no te atrae demasiado… hazte catador de jamones.

¿A quién no le gusta un buen jamón Serrano? Una tapa de jamón es siempre agradecida, ya sea con una copa de vino o con una caña. Y si es “del bueno”, como popularmente decimos, mejor. Porque todos, más o menos, sabemos distinguir un jamón de baja calidad o de alta. Cuando vamos a un bar y nos ponen un pincho de jamón seco, con sabor no muy agradable… lo detectamos al momento pero ¿en qué se basan esas diferencias?

Los catadores de jamones son los mejores profesionales para saber qué jamón elegir y hacer ese regalo gourmet propio de Navidad. Aunque realmente podemos encontrar profesionales especializados en catas de jamones ibéricos, jamones de Guijuelo, serranos… todos, independientemente de su especialización, se fijan en cuatro aspectos.

El proceso

En primer lugar, está el visual. Todas las piezas están recubiertas por una capa de grasa de cierto color amarillento, que determina, en función de su grosor, si es o no un buen jamón.

En segundo lugar está el olor. Este debe ser intenso pero agradable y equilibrado. Aquí, el catador de jamones comprobará si el jamón cuenta o no con el grado de rancidez justo.

El tercer aspecto es la textura. Una loncha de jamón debe ser algo resbaladiza y el profesional lo comprobará cuando la tenga en su mano. Este aspecto viene determinado por un factor fundamental: la grasa que, además, hará que la carne de la pieza sea más o menos dura. Además, la carne propia del jamón debe ser fibrosa, jugosa y tener el punto óptimo de sequedad y dureza.

Por último, el catador comprobará el gusto del jamón. Su contenido en sal debe ser el apropiado (ni salado y falto de sal) y equilibrado con los sabores dulces y amargos que, aunque no creamos, también tiene el jamón.

¿Te interesa? Pues ya sabes, busca tu curso y especialízate en una profesión que tu estómago, seguro, agradecerá.