Elegir un colegio no es una tarea sencilla. Aunque creamos que todo es igual, una buena educación no está relacionada con el mayor número de actividades o la matrícula más cara, sino con una propuesta que se adecue a nuestra forma de ver la vida.

Además de la seguridad, el lugar o la matrícula, existen muchos otros factores que debemos considerar a la hora de buscar un colegio para nuestros hijos. Muchos padres no creen que existan diferencias en las distintas pedagogías y sólo buscan que tengan la mayor cantidad de actividades, pero ¿es esto lo mejor para nuestros niños?.

Diferentes formas de enseñar

La pedagogía es una ciencia que estudia el cómo y por qué enseñamos, en determinado marco socio-cultural. Por eso, a través del tiempo se han ido desarrollando distintas corrientes pedagógicas con enfoques muy diversos. Por eso, a la hora de buscar un colegio es indispensable conocer cuál es el método en el que se basan, qué enfoque pedagógico tienen para desarrollar sus planificaciones y, por sobre todo, cómo actuan ante las dificultades del niño.

Sin dudas, todos los padres queremos un colegio en el que aprendan y sean capacitados para el mañana, pero no todos estamos de acuerdo en el nivel de exigencia que estamos dispuestos a someter a los niños. Es importante plantearse qué queremos darles y por qué. Aunque la tecnología avance y el inglés sea cada vez más importante, no necesariamente debemos incorporar estos conocimientos desde la primera infancia.

Lo más importante a la hora de elegir

Muchos padres priorizan el factor económico al educativo propiamente dicho. La elección del colegio no se basa exclusivamente en la propuesta educativa o en las actividades, sino en cuál se adapta mejor a sus posibilidades económicas. “El más económico dentro de lo mejor”, suele ser una frase muy utilizada. Pero muchas veces, lo que el colegio ofrece no se adapta a nuestra forma de ser o pensar y entonces aparecen los conflictos entre el hogar y la escuela.

Por ejemplo, los colegios religiosos son, en todos lados, los más económicos. Sin embargo, enviar a un niño a un colegio católico significa adherir a una ideología particular y aceptar ciertas reglas (catequesis, asistir a misa, celebrar las fiestas de acuerdo con la tradición cristiana, etc.). Si no estamos dispuestos a respetarlas y aún así los elegimos por ser una opción accesible, estamos dando una mala imagen a nuestros hijos.

Serás lo que debas ser

Todos sentimos la apremiante necesidad de instruir a nuestros hijos lo mejor posible para el día de mañana pero esto no significa colocar expectativas por adelantado en ellos. La elección del colegio no debe basarse en lo que queramos que sean ni en cargarlos de actividades de forma innecesaria. Lo ideal es que busquemos un colegio en donde nos sintamos reflejados, con una propuesta acorde a lo que se enseñará en casa a nuestros niños.

Quizá no sea la escuela más económica ni la que cuente con mejores programas de inglés, pero recuerda que la educación de nuestros hijos es una inversión a futuro.