El planteamiento cultural francés con respecto a la formación de la ciudadanía se estableció a partir de la Declaración de los Derechos Humanos del Hombre; un manifiesto de corte universalista. Pero, ¿es este proyecto el mejor para la educación de nuestro tiempo? Analicemos la cuestión en las líneas siguientes, pero siempre teniendo en cuenta que, las conclusiones que obtengamos, tienen mucho que ver con el porvenir mediato de la humanidad.

Célebre es la lucha por la libertad y la igualdad como derechos principales e instauradores de lo humano.

Universalismo rebasado

Sin embargo, su defensa a ultranza ha sido en detrimento del valor que merecen otras axiologías, como por ejemplo, el reconocimiento de la autonomía de las comunidades particulares. Tal circunstancia se hace patente cuando a partir de 1882, el gobierno galo impuso el francés en las escuelas públicas, en menoscabo de la enseñanza del bretón, el provenzal, y otras variantes dialectales; todo por un afán de unificar y engrandecer a la nación francesa.

Y es que los adalides de las minorías culturales solo eran apoyados entre los adversarios de la República. En los tiempos actuales, de acuerdo a la dinámica de las sociedades, las grandes tendencias de inmigración en diferentes capitales de trascendencia internacional, han tornado obsoleto este planteamiento pedagógico.

Se impone en su lugar un impulso hacia el regionalismo y la reivindicación de los derechos y la igualdad más no de los individuos, sino de los grupos.

El multiculturalismo y la educación

De acuerdo a la experiencia de ciertas naciones como Canadá o Estados Unidos, el multiculturalismo no es solo una vaga referencia teórica. Es factible, sin duda alguna. En estos países se han organizado diferentes comunidades extranjeras en donde se desarrollan eventos y actividades culturales y educativas.

De esta manera se defiende la autonomía intelectual y la conservación de una identidad étnica basada en la preservación de las tradiciones. No obstante, a partir de esta situación, se abren ciertos problemas que solo la educación podría esclarecer.

¿Hasta dónde se puede permitir la autonomía de estos grupos extranjeros, pensando en la estabilidad social de tal nación?, y también, ¿Qué alcance tienen las leyes propias de una minoría cuando se contraponen a las leyes de la nación que les da asilo y cobijo?

Solo el conocimiento a nivel escolarizado, siempre actualizado y dinámico, nos podría ayudar a solventar este tipo de dilemas que requieren una actitud de pensamiento abierta y tolerante de cara al futuro.